
Lola Casans (María Dolores Casans Paños, como reza en el Libro de Feria) ofreció anoche uno de esos pregones de feria que se quedan grabados en la memoria, para siempre. Y es que no hay nada mejor para pregonar la Feria y Fiestas de Villacarrillo que dejarlo en manos de una voz tan reconocida y un corazón tan intenso como el de Lola.
Todo fue emoción: sonrisas y lágrimas ,desde el minuto uno, de una intervención marcada, también, por el carácter organizativo de la protagonista. Su amiga y compañera de vida, en el terreno de la amistad, Maite Linares, fue la encargada de desgranar el semblante de una mujer luchadora, trabajadora incansable, superviviente en mil batallas y voz autorizada para hablar de Villacarrillo desde las entrañas. Locutora, encargada de prensa, comercial y mil cosas más que sería imposible enumerar aquí sin miedo a equivocarme.
Querida Lola: Villacarrillo, sí. Y Lola Casans. Lola y sus maneras de entender la vida. Son muchas. Lola y su Feria. Lola cogida de la mano de su madre instigándola a que le feriara algo. Siempre el último día, claro, que todo es más barato (si yo te contara…). Lola vigilada por un padre policía (de verdad) con tantas ganas de vivir que no sabemos si en algún momento llegó a casa esposada. Lola y Maite comprando una reja en propiedad para poder ver los encierros desde primerísima fila. Lola y Maite, relegando ese puesto a los más jóvenes, no por la edad, más bien por empatía. Lola y las tradiciones de los encierros: vaquero y zapatillas blancas en lo de la Pepi. Lola y el amor incondicional a su familia: hijos, marido, hermanos, primos sorpresa. Lola y sus amigos y compañeros de trabajo, los que estamos y los que la vieron desde el cielo.
Lola y su poderosa voz que hizo vibrar a los cientos y cientos de personas que abarrotaron la caseta municipal, Balcón del Guadalquivir. Lola y los avatares y heridas de la vida, esos que hacen que te cambie por completo tu manera de hacer, ver, pensar…Lola entregada a su máxima pasión: comunicar y hacerlo bien, desde lo más profundo del alma, sin dejar cabo suelto ni la más mínima nota de un humor que impregnó su pregón con muchas sonrisas y aplausos de gente que la quiere y que se ve reflejada en otras muchas de las historias que contó anoche. Porque son historias de la feria de Villacarrillo y porque Lola forma parte indiscutible de esa historia. Porque ha organizado ferias, pregones, actos, fiestas de mayores, encuentros, entrevistas, presentaciones miles…
Porque Lola es para la Feria de Villacarrillo, lo que el aceite de oliva virgen para una hogaza caliente de pan. Mi más sincera enhorabuena.
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