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Paco Coronado y su Villacarrillo Costumbrista (Homenaje)

Francisco Coronado Molero

Paco se nos fue hace poco tiempo. Muy poco para asimilar tan triste pérdida. Paco Coronado fue (es) un hombre de cultura y memoria; de talento y talante. Una pérdida irreparable, otra más dentro de este laberinto de pesadilla en el que se ha convertido el último año. Hemos estado dándole vueltas a la manera de rendir un pequeño homenaje a este gran hombre y no se nos ocurre nada mejor que recuperar sus escritos. Su colaboración en el Libro de Feria y Fiestas de Villacarrillo, paralela a su labor dentro de la asociación Amigos de la Historia, era una de las más esperadas, llegado septiembre. Su «Villacarrillo Costumbrista» rescataba obras de arte desde su memoria, repetimos, y experiencia de vida. Esas cosas que pasaban en nuestro pueblo y que él contaba como nadie. Durante las próximas semanas vamos a ir recuperando esos artículos, ya publicados en el mencionado Libro de Feria , para este Diario Cultural de Villacarrillo y para los que quieran asomarse (si no lo han hecho ya) al imaginario «real» de un artista de la palabra. Va por Paco Coronado…

UNA TARDE DE RABONA (Último artículo publicado en el Libro de Feria y Fiestas de Villacarrillo de 2019)

 

            Desde el pupitre, junto a la ventana del aula, percibo el golpeteo del agua de lluvia en el ventanal: graneado, acompasado, firme; las ramas desnudas de los árboles, alineados con la fachada del colegio, giran, se comban y se baten azotadas por el fuerte viento en su porfía por desarraigar la naturaleza inmutable de aquellos. Dos bombillas salpicadas de cal esparcen su luz mortecina por el salón; noviembre otoñal; días oscuros que hacen necesario su encendido al poco de comenzar la clase de la tarde. Hace frío en el salón, apenas si puedo hacer el huevo con mis dedos enteleridos; pero la solución al pasmo es fácil y rutinaria. Entre la mesa del maestro y la papelera está ubicada la estufa. El trío de enseres, pura lógica, determina la zona más pretendida, si bien la calidez que irradia la estufa se queda en los primeros bancos. Me planto junto a la papelera provisto del lápiz y de la maquinilla. Conformo desbrozo el lápiz, la punta ha quedado muy perfilada, extiendo las manos y me llega el calor que esparce la estufa.

Safa 1964 Jul. Escuelas de Safa. Entrada y Fachadas. Foto Baras

Este pesado ingenio, fabricado en hierro, reduce a ceniza la madera y los codiciados tacos: daban entretenta [sic] para un rato largo, y construíamos cuanto nuestra imaginación daba de sí. El humo de la combustión llega hasta el exterior a través de un tubo herrumbroso, unido a dos codos; por una abertura practicada en el cristal superior de la ventana sale el humo y se dispersa en distintas direcciones, a capricho del vendaval. Crepitan las astillas de tea y levantan aromas a sahumerio. Se acuerdan ustedes, mis coetáneos, pupilos ave marianos, del regocijo que sentimos la mañana en la que la palmeta, cristianada doña Petronila, y que en el sacramento de la confirmación se le añadió el nombre de “Cuchara”, éste por su forma, se consumió en el vientre de la estufa menguada a cenizas. Dañino instrumento de castigo si el educando renegaba de los preceptos educativos. Su condena al fuego traía su ser, al ser informados por la superioridad, de que en el tiempo de catecismo, de aquella tarde, habría preguntas arbitrarias y para su contestación estaba convocada la totalidad de la clase; si bien, una de ellas iba fija: número sesenta y siete de la página veinte. Otra consideración la ignorancia y los fallos se penarían con la cuchara: la bestia parda. Enterados.

   Mi cartilla escolar

Ya desaparecida, los autores de la volatilización llegábamos despreocupados; el resto, se había frotado la palma de la mano con un ajo, con el iluso convencimiento de que el palmetazo produciría la fragmentación inmediata de Dª Petronila.

– Sí, muy listos, muy listos sois vosotros; a ver, tú, anda a la clase de al lado y le pides a don Domingo que te dé la cuchara –, sentenció don Miguel. Pues sí, existía otra; sobre la mesa del vecino maestro y en orden de combate, celaba otra palmeta que resultó prima carnal de la sobredicha Dª Petronila. Se nos fue el cochino sin capar.

Hace poco, estuve hojeando la cartilla escolar del colegio Sagrada Familia; en la mayor parte de las calificaciones voy sobrado, si bien en escritura y dibujo ando escaso; materias ambas que, de ser hoy auditado, volvería con la seño, a la batita azul Mahón y a la sillita. Aparte de las notas se exponía el comportamiento en clase o el aseo, actitudes denominadas “Hábitos”; por otro lado, en el apartado “Asistencia”, se computaban las faltas a clase; al exponer este apartado hay que ponderar dos consideraciones explicitas: las justificadas y las sin justificar; la primera contingencia era subsanable y no computable, estaba respaldada por la justificación paterna. ¿Las no justificadas? … eran eso, injustificables. Su causalidad dependía el estado de ánimo del infractor “Hace buena tarde, no vamos”, “¿esta tarde vamos a ir, que va a preguntar?” y preferíamos otra actividad extraescolar: “¿?” Sí, acertaste: rabonas, las rabonas. Hacer rabonas era, básicamente: rehuir, evitar, faltar a la clase. La confraternidad con individuos del centro y este de la península, que aterrizaban en el pueblo para las vacaciones de verano y en la feria, nos dejaron un par de vocablos en sinonimia con nuestra palabreja rabona: novillos y pellas.

Yo hice rabonas a sabiendas del castigo que gravaba la falta, a saber: castigo académico, con la anotación numeral en mi cartilla escolar y asunción, en la escuela, del penoso castigo físico. El segundo tormento era el castigo familiar, que era de inmediato cumplimiento si algún cascarilla, motu proprio y súbito, se dejaba caer por mi casa y daba cuenta de la incidencia: encomienda que asumía el acusica gratamente, cuando hacía de mensajero del maestro.

            Atrás dejo la teoría y entro en la realidad de aquellos años. El que narro aconteció una tarde del otoñal mes de noviembre: dio mucho de sí. Los sentimientos y emociones que describo los viví tal y como los cuento.

              Catecismo

            Hacía rato que habíamos escuchado la señal de las dos y media de la tarde, aviso previo al parte de noticias en Radio Nacional. Volábamos sobre el lateral del paseo en el intento de llegar a la escuela antes de que cerraran la puerta;, peor, no había ni rastro de la formación que, anticipadamente, forma junto al colegio; peor, don Miguel León, en el soportal, mira el reloj, traspasa la puerta y la cierra con llave.

– Corre, Paco; tira que llegamos; llamamos y entramos – me dice Luis.

– Sí, hombre; – le contesto – ¡Que don Miguel nos acecha! ¿Quieres que nos fría a guascas?, pues no lo tiene bien dicho: una vez formaos y dentro de la escuela, pobre del que llegue tarde; así que date la vuelta y cuando sean las cinco volvemos, nos revolvemos con los otros y nos vamos a nuestra casa.

– Bueno, ya verás. Mi abuela me tiene advertío que no salgo en to lo que queda de año. ¡Es que la semana pasá tuvimos otra como esta! y también se enteró; me ha puesto el brazo como un nazareno.

– Pues si entras, no te quiero decir cómo te los va a poner don Miguel – le decía yo, dirigiéndonos a la tribuna del parque. Seguro que, en ese instante, se produjo una interacción recíproca, o sea que dio su fruto la coacción inductiva de mi influjo y nos llevó a borrar de nuestro ánimo cualquier sentimiento de culpa o de miedo; también coadyuvó la cálida tarde: hacía un sol de no te menees a pesar de ser otoño. Subimos a la tribuna; dejamos a un lado las carteras y nos solazamos cruzando entre los tubos de hierro de las barandillas, ajenos al pitoste que se iba formando en las aulas orientadas al parque, una de ellas era la nuestra; faltó tiempo para que el enterado de turno pusiera en conocimiento del maestro la tamaña estupidez que se estaba produciendo ¡Qué par de majaderos!

            Cesó el equilibrismo y resolvimos emplear el tiempo restante en darnos unas sesiones de hinca, el barro no se había secado en su totalidad y era fácil encontrar una buena torta. La carretera muerta, que entonces no lo estaba, era el sitio idóneo y además estaríamos quitados de en medio. Esta vía, era la salida de Villacarrillo, tras atravesar el interior del pueblo, de la N-322 que llevaba de Córdoba a Valencia. Buscamos algo que nos sirviera de hinca y dimos con la vareta de un paraguas; una vez dividida dimos con un lugar espacioso, despejado de broza; la humedad de la tierra era idónea. Convenientemente hollado, trazamos la cuadrícula: ocho por dos cuadrados. ¡Veréis, este juego era de alta tecnología y sus componentes muy complicados de encontrar, y, además, el alto nivel de su ejecución, limitaba a los jugadores! Tirada a tirada, avanzamos siguiendo los cuadrados, uno a uno, con menos aciertos en los de arriba; tras innumerables fullerías, que nos abocaron a abandonar el juego y a arruinar, entiéndase “pisotear”, la cuadrícula, tomamos conciencia de la hora y bajamos hacia el colegio como balas.

Desde un lado del kiosco de Los Rosales, vemos aparecer a los colegiales, que, poco a poco, van saliendo de la escuela; saltamos la barbacana con la pretensión de diluirnos, en la marea azul mahón de uniformes. Imposible, nuestra presencia centellea y en pocos segundos: ¡Eh, mirar! ¡Los raboneros!

            – ¡Luis!, ¡Paco! – a voces, Pacheco nos llamó, – Os la habéis cargao, el maestro ma mandao pa que le diga a tu abuela y a tu madre que habéis hecho rabonas y que tenís falta.

            – Pacheco, como vayas con esas a mi casa, cobras, – le dije. Ni caso, se fue a cumplir la encomienda y Luis, totalmente atribulado, se fue con él.

            Ahora sí se va a liar bien. Cualquiera acude. ¡Menuda!, van a llover correazos y alpargatazos a discreción, sin mirar la cantidad ni el lugar en el que se depositen. Sé que me van a calentar. Instintivamente pensé en alargar la fuga, sin considerar, tampoco tenía edad para hacerlo, el final al que abocaría aquella fechoría, ni la desazón que provocaría en mis familiares. Evitar el castigo era mi empeño: mientras no acudiera no habría estopa. Una vez salí de esta tribulación, fijé un operativo y decidí desaparecer del paseo como primera determinación.

            Precavido, aprovechando la ambigua luz del atardecer que me serviría de cubierta y evitando a conocidos, inicié la segunda parte de mi subrepticia peripecia. Bajé por la carretera, como relaté antes esta vía atravesaba la población, y al llegar al puente que lleva a la Carnicería, giré a la izquierda hacia el arco del Cristo de Salud, que traspasé. Al salir a la Plaza de los Caños, vaya potra: mi tía bajaba por las escaleras del Arco Alto, oteando a ambos lados y siguió hacia el ayuntamiento: estaba clarísimo, iba en mi búsqueda. De una carrerilla, dejando a mi derecha el bar Quevedo, alcancé los portalillos. Mi tía persistía; en nada la tendría a mi lado. Mente rápida, solución: la librería de Antonio Párraga que estaba poco más arriba. Entré; a través de los cristales vi acercarse a mi rastreadora; tenía que desaparecer de la puerta, para ello diluí mi menudencia entre un grupo de clientes; transcurrió un siglo, tal vez dos y, receloso, salí a la calle: ni rastro. Desasosegado, no intuía cómo me ocultaría. Me lo puso a huevo el tañido persistente de la campana del Cristo tocando el primero de la misa de las siete y media. No lo dudé: a la iglesia. Por el callejón de “las Hojalateras” y siguiendo Arco Alto, subí a la plazoleta; entré en el templo tras cruzar la Puerta del Sol. Último acto.

Penumbra; varios puntos vacilantes titilaban en el altar mayor; las letanías susurradas por las beatas, agrupadas en los bancos de madera junto al altar y otras en los reclinatorios situados en las naves laterales; olor a humo de vela, incienso…   ¡Vaya desaliento para mi ánimo! La conmoción me sobrepasó; quedé pegado al suelo.

   Reclinatorio. Maestrotapicero.com

A algunos jóvenes lectores, “reclinatorio” les sonará a algo viejo y decadente: pues sí, su uso y permanencia en nuestro templo, venía de siglos atrás, despareció a mediados de los años setenta. El reclinatorio es un mueble de rezo a modo de silla, con cuatro patas cortas, un pasamanos para apoyar las manos y una pieza acolchada sobre la que arrodillarse; su uso era exclusivo de la clase acomodada de la época. Cuando serví de monaguillo en la parroquia, llamó mi atención una peculiar circunstancia que era común en estas sillas; fuera de su uso en las horas de culto, cada reclinatorio quedaba inamovible: una cadena, asegurada por un candado, rodeaba la tabla abatible, que servía de asiento, y de esta manera quedaba el reclinatorio para el uso propio de la dueña.

Como decía, aquellas circunstancias impedían mi avance hacia el interior del templo. Empero, tiré para adelante y fui a cobijarme frente a la capilla del Santo Entierro, entre los reclinatorios, detrás de los asientos seculares que, años atrás fueron de disfrute exclusivo del usía campiñés. Me soplé el rosario y la misa. Ite, missa est, y los asistentes abandonaron el templo. De inmediato me envolvió la oscuridad; todas las luces eléctricas se apagaron, superviviendo la tenue luz que emanaba de las velas del altar y de las que, sobre largos candelabros, lucían junto al templete. Poco más tarde escuché el gruñido que hicieron los goznes de la puerta de la sacristía al abrirse. Instintivamente crucé ante del altar y me metí en un confesorio, junto a la capilla de ánimas. Oí pasos que subían por la escalinata derecha del altar; Cristóbal, el sacristán, provisto de un apagavelas, que no es otra cosa que una caña larga con un apagador metálico de forma cónica en su extremo, destinado a extinguir la llama de las velas o cirios colocados en alto, acababa con la llama de las candelas. Una vez terminó la operación salió por el mismo camino que trajo; quedó la menguada luz de la vela que ardía ante el sagrario.

Ntra. Sra. de la Asunción. Altar Mayor

Aquella oscuridad me amedrentó; presentí a mi lado algo, engendro o quimera, capaz de llevarme; en este trance, el silencio absoluto me hizo escuchar el fonema aciago que producían las maderas de los añosos bancos, al crujir. En esta tesitura: ni pajolera idea de por qué me encontraba allí y por supuesto, ni acordarme de rabonas ni de castigos ¡Me parecía poco el que estaba penando! Acurrucado en la esquina del asiento del confesonario, encogí y mengüé, hasta desaparecer. Llegaría a dormirme ¿Habría transcurrido una hora, dos, cinco minutos?

Desenlace. Me sobresaltó de nuevo el chirrido que hizo la puerta de la sacristía al abrirse. Asomé la cabeza a través de la cortinilla del confesionario y pude ver el haz luminoso de una linterna escudriñando el altar mayor, entre los bancos, en las capillas cercanas al altar y en el interior del confesonario situado justo enfrente. Varias sombras quedaban tras el haz luminoso; de entre ellas, una voz se me hizo familiar, era la voz de mi hermana. No tardarían en llegar a mi cubil; sí, sí, el cubil: de la fiera acojonada. Salí raudo; huí de allí buscando otro lugar. Llegué hasta el zaguán que precede a la Puerta del Sol que, lógicamente, al estar cerrada, convertía la estancia en una mazmorra. El zambombazo que se produjo cuando la puerta se cerró detrás de mí, rayó al de un trueno, y el retumbo que hizo en el templo, extendiéndose por las naves y bóvedas, levantó la liebre y puso a huevo de mis captores mi escondrijo; y hasta él acudieron. Sentado en el suelo, arrinconado en una de las esquinas del zaguán; las piernas encogidas apretaban la cartera a mi pecho. Esperé unos segundos; chirrió la puerta; un foco de luz maculó el cuadrangular recinto. Descubierto. La frase de la suerte: “Mirad ahí está”. Mi hermana me cogió por el brazo y de un mechón de pelo. “Pero bueno, tú sabes la que has liao” “Anda que te van a apañar”. Habían accedido a la iglesia por medio de una hija del sacristán, que también iba en la comitiva junto a mi vecino Jenaro; éste puso la linterna.

Salimos del templo; el chaparrón de reprimendas no amainaba. Yo, la verdad, no es que estuviera “feliz con iberia”. Indolente, no tenía consciencia del momento. La tensión de la espera, el estrés de la incertidumbre y la angustia habían desaparecido. Mi casa estaba ocupada por familiares y vecinos. Mi búsqueda había desparramado por el pueblo a todos ellos, incluso barajaron la posibilidad de radiarme por la emisora de la Cadena Azul de Radiodifusión (C.A.R.), que por entonces emitía en Villacarrillo.

Vi a mi padre venirse hacia mí con el propósito de arrearme. Mi madre, lloraba a lágrima viva; se notaba en ella el sufrimiento; me apretó entre sus brazos y me llenó de besos y de lágrimas; me apartó, impidiendo que recibiera el castigo: “Había aparecido, era lo que importaba”. Honda huella me dejó; todavía, hoy, cierro los ojos y su aroma me sosiega, me aquieta su abrazo, y me siento seguro apretado contra ella, salvaguardándome de cualquier daño. En ese instante me arrepentí del pollo que había liado; me entristecí. No supe, hasta años más tarde, descifrar aquel sentimiento sublimado en mi corazón y que ahora entiendo: discerní la bondad y la maldad. Granaba. Poco a poco la tensión se esfumó, revivió el cariño y la tristeza tornó a júbilo. “Venga ya’a aparecío, no ha pasao na” “Haber, cosas de críos”.

Condonación: pérdida temporal de privilegios domésticos, o sea, nada de salidas; sin juegos (no a la Era la Rubia, ni al Callejón); suprimida la dominical función de cine infantil; ¡Ah!, en el desayuno, la delicia de las galletas maría fue suplantada por la insulsez del pan migado. Por último una medida explícita: en evitación de nuevas rabonas, mi hermana acudía conmigo, mañana y tarde, a la puerta del colegio y esperaba hasta que me veía entrar al salón.

Francisco Coronado Molero. Villacarrillo 15 de agosto de 2019

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Revista AHISVI nº 19. Portada y Sumario

En breve estará a disposición del público en general. Ya diremos el modo de conseguirla y los puntos de venta. De momento ya sabemos cual será el contenido de este número 19 de la revista que editan desde la Asociación de Amigos de la Historia de Villacarrillo, AHISVI. Una gran noticia para los amantes de la historia de nuestro pueblo. La portada nos presenta una fotografía antigua del puente, o pasarela colgante, sobre el río Guadalquivir en Mogón. Firmas como las de Ramón Rubiales, Miguel Ángel Alonso Roa, José Miguel Marín Prieto, Ginés Torres Navarrete, Juan Gabriel Barranco, el GEV (Grupo de Espeleología de Villacarrillo), José M Marín, Asensio Torres, Juan Parral, Carlos García de Zúñiga, Toni Pérez, Antonio Pérez Ruíz, Jesús Rivas, Guillermo Ballesteros, Pedro Lorite o Julián de la Torre, dan contenido a esta publicación en la que se habla, entre otras muchas cosas, del Cortijo de Los Calares, de linajes extinguidos en Villacarrillo, del chapitel de la torre de Nuestra Señora de la Asunción, de la música en Villacarrillo y también del teatro, con un reportaje dedicado a la agrupación, Sonrías de Teatro.

Os dejamos, de momento, repito, con la portada y el sumario de este nuevo número que muy pronto verá la luz.

Revista AHISVI 2021. Nº 19

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Un café con las asociaciones

La Concejalía de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Villacarrillo, de la mano de su titular, Alba Márquez, ha organizado un intenso programa de reuniones junto con las asociaciones, clubes y grupos locales, en las que junto a una taza de café charlarán y planificarán su futuro más inmediato. El objetivo principal de estas reuniones es tanto tomar el pulso al estado actual en el que se encuentran las asociaciones, como el de informarles sobre la situación sanitaria actual a consecuencia del Covid, que, sin lugar a duda, ha repercutido de un modo negativo en el normal desarrollo de sus actividades.

El calendario de reuniones se ha establecido de acuerdo con una serie de temáticas en las que se han ido encuadrando grupos de hasta diez asociaciones por fecha, a fin de evitar aglomeraciones en el lugar de reunión y cumplir con las medidas sanitarias de distancia social. Salud, mujeres, deportes, progreso, educación, cultura, asociaciones vecinales y juveniles son las mencionadas categorías que se han citado en el Salón de Plenos del Ayuntamiento durante las tardes de este mes de octubre. Desde la Concejalía de Participación Ciudadana se quiere hacer hincapié en que aquellas asociaciones que deseen participar y que, previamente, no se les haya notificado por error día y hora, tan solo han de ponerse en contacto con el departamento de prensa del Ayuntamiento de Villacarrillo y serán encuadradas en su fecha correspondiente.

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La Feria Cultural de Amigos de la Historia

Amigos de la Historia nos ofrecen una serie de actividades, muy interesantes, de cara a esta inminente Feria. Nombres propios como los del guitarrista Julio Gimeno que hablará del insigne maestro Andrés Segovia y su vinculación con Villacarrillo. María del Carmen Martínez Quesada nos dará otra visión del pintor Cristóbal Ruíz. El magistrado Miguel Ángel del Arco que nos trae su libro, «La audiencia va de caza». Del mismo modo el 7 de septiembre se inaugura una nueva exposición de fotografía antigua en la Casa de la Juventud.

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¿Quieres visitar la Asunción, Santa Isabel y los Refugios de Villacarrillo? Nuestros Tesoros Escondidos

Ahora tenéis la oportunidad, tanto los propios vecinos de Villacarrillo como los muchos visitantes que están llegando durante estas fechas. Visitas guiadas gratuitas a la Parroquia de la Asunción, refugio de la Guerra Civil y a la Iglesia de Santa Isabel de los Ángeles. Contactar con AHISVI (Asociación de amigos de la historia de Villacarrillo), 650 550 384 o contacta@ahisvi.es.

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Horario de visita guiada gratuita (con cita previa)

Jueves y sábados: de 11,00 a 13,00 horas

Otros días: a consultar

Además, habrá concursos con los que podrás ganar diversos premios como un fin de semana en la Casa Rural Cueva del Peinero, un día en el Balneario de San Andrés, un menú degustación en el Molino de Albaicín…

TODA LA INFORMACIÓN AQUÍ

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Nuestros jóvenes investigadores dando la talla en las XIII Jornadas Histórico-Artísticas de las Cuatro Villas

Villacarrillo muestra su herencia histórica dentro de las retomadas Jornadas de Estudios Histórico-Artísticos de Las Cuatro Villas, desarrolladas en la localidad vecina de Villanueva del Arzobispo el pasado fin de semana. Se habló, en lo que a Villacarrillo se refiere, de Andrés Segovia y su estrecha relación con nuestro pueblo, con una interesante conferencia a cargo de Julio Gimeno García, así como del Levantamiento de Villacarrillo contra El Adelantado de Cazorla, D. García de Villarroel, de 1520 a cargo de Juan Parral Huerta. Sin embargo queremos destacar la importancia de la participación de dos jóvenes villacarrillenses en este evento tan importante para mantener viva la llama de lo que nos define: nuestro pasado, nuestra cultura y la idiosincrasia que de ello se desprende y que nos hace ser lo que hoy somos. Son jóvenes, mucho, y apasionados de nuestra historia. Mucho también.

Los conocemos desde niños y es admirable que esta faceta calara tan hondo a tan corta edad. Así lo demostraron con sendas ponencias que hablaban de la Hermandad de Ánimas de Villacarrillo, a cargo de Guillermo Ballesteros Morcillo y del retablo de la Iglesia de Santa Isabel de los Ángeles, a cargo, en este caso de Raúl Vázquez Guerrero.  Rescatamos ambos vídeos de la mano de la página de Facebook, «Historia de un pueblo: Villanueva del Arzobispo».

El Retablo de la Iglesia de Santa Isabel de los Ángeles de Villacarrillo por Raúl Vázquez Guerrero.

 

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XIII Jornadas de Estudios Histórico-Artísticos sobre Las Cuatro Villas

El Ayuntamiento de Villanueva del Arzobispo acogía ayer la presentación de estas jornadas que se retoman con el objetivo de seguir siendo un referente para la provincia como hilo vertebrador de una comarca que, lejos de competir entre sí, se une para dar a conocer nuestras señas de identidad, que prácticamente son las mismas.

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Cuatro municipios (Villanueva del Arzobispo, Villacarrillo, Sorihuela del Guadalimar y «la madre» Iznatoraf)  que conforman una comarca rica en historia, costumbres y artistas. Estas jornadas, las décimo terceras, se desarrollarán en la localidad de Villanueva del Arzobispo durante los días 21 y 22 de abril. Será en el Patio de Columnas del Ayuntamiento. Antes se han desarrollado una serie de actividades:

-18 de abril: Visita guiada de los alumnos/as a los lugares más destacados de las Cuatro Villas.

20 de abril: Inauguración de la Exposición Fotográfica itinerante de Las Cuatro Villas cuya primera parada será en el Teatro Cine Regio de Villanueva. En Villacarrillo está previsto que llegue a principios de mayo. 

Ese mismo día se inaugura la muestra colectiva de pintores de la localidad de Villanueva del Arzobispo. 

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Os dejamos el programa completo de las XIII Jornadas en las que participarán ponentes de reconocido prestigio y diferentes edades. Desde Villacarrillo aportan su sabiduría, entre otros, dos jóvenes estudiosos y entusiastas de nuestra Historia: Guillermo Ballesteros Morcillo y Raúl Vázquez Guerrero. Del mismo modo estarán presentes estudiosos como Manuel López Fernández, Manuel Amézcua, Arancha Medina, Juan Parral, Salvador Martínez, José Manuel Leal, Vicente Guijarro, Julio Gimeno, Miguel Ruíz Calvente, Manuel Jesús López, Pedro Martínez Magaña, José Antonio Yeste y la clausura que correrá a cargo de Juan Carlos Castillo Armenteros. Con la colaboración del Instituto de Estudios Giennenses.

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Portada para el nº 16 de la revista AHISVI

Ya tenemos portada para lo que será el número 16 de la revista que publica la Asociación «Amigos de la Historia de Villacarrillo». AHISVI saldrá a la venta, previsiblemente, antes de que finalice este año. La portada está presidida por una fotografía de José Luis Martínez en la que podemos ver a la villacarrillense Carmen Poblaciones con vestimenta original del siglo XIX. Recordemos que ella fue una de la modelos que participó en el exitoso desfile de moda de Villacarrillo, a lo largo de su historia, organizado por la propia asociación.

Son muchos los colaboradores que participan en este nuevo número y cabe destacar la implicación de esos, cada vez más, jóvenes investigadores que, con menos de 18 años en algún caso, se perfilan como la mejor garantía de futuro para la conservación de nuestra historia.

Del mismo modo se anuncia una novedad: la inclusión de un «rincón gastronómico» en el que se plasmarán las recetas de los platos típicos de nuestra cocina.

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Memoria gráfica de una ciudad: Villacarrillo en Ideal

A partir del próximo 24 de septiembre, y con el periódico Ideal, podrás completar un álbum de fotografías muy especial sobre nuestro pueblo, sobre nuestra historia. Una colección de más de 70 instantáneas en las que se recogen imágenes de personajes históricos, rincones ya perdidos, calles, plazas, costumbres, tradiciones…Con la colaboración de Amigos de la Historia y particulares que no han tenido reparo en desempolvar sus viejos álbumes de fotos para este cometido.

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Aperturas de los Templos en verano

La época estival ha comenzado y nuestros templos se adaptan a un nuevo horario para que durante los meses de julio, agosto y septiembre mantengan abiertas sus puertas (solo por las mañana de 11:00 a 13:00 horas). Así, los visitantes a nuestra población podrán recibir una visita guiada por parte de los miembros de la Asociación de Amigos de la Historia de Villacarrillo, conocedores, como nadie,  de nuestro patrimonio artístico e historia local. Este grupo estará compuesto por 14 personas que de manera altruista hará todo lo posible para que el visitante pueda aprender y disfrutar a la vez de estas dos “joyas” arquitectónicas.

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Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción

Uno de los edificios religiosos más interesantes de la provincia de Jaén es la Iglesia de la Asunción de esta pequeña localidad de Villacarrillo, donde trabaja el prestigioso arquitecto renacentista Andrés de Vandelvira (Alcaraz 1.505 – Jaén 1575) desde 1534 manteniendo lazos estrechos con esta población, que fue su primera residencia por estas tierras y la de varios de sus hijos.

Sus trabajos en esta iglesia marca la concepción del espacio que luego desarrollará este autor en muchos otros templos en los que intervendrá a lo largo del tiempo, y a lo largo de distintas ciudades: adaptación del de las estructuras góticas de templos medievales a los nuevos conceptos espaciales renacentistas centrados en los soportes columnarios, pilares cruciformes, y cubiertas revestidas de elegante lenguaje clásico.

En concreto esta iglesia se construye sobre una antigua fortaleza medieval entre el siglo XVI y el siglo XVII, siendo su más fiel testimonio su alta torre-campanario junto a la fachada principal, cuya base se asienta en uno de sus antiguos torreones. En esta interesante fachada domina la base de piedra donde se abre una original portada de medio punto con motivos platerescos y molduras goticistas protegida por un pórtico con arco carpanel y una galería superior abierta.

El interior es de planta basilical y tres naves, divididas por pilares cilíndricos con cuatro finas columnas adosadas suplementados por un cuerpo complementario que los eleva y deja pasar a través la luz en casi su totalidad. La nave central se cubre con una bella sucesión de cúpulas de media naranja con linternas sobre pechinas, y las laterales con bóvedas vaídas rectangulares. En los muros laterales se abren capillas-hornacinas entre los contrafuertes, que se cubren con bóvedas de nervios.

 

Iglesia de Santa Isabel de los Ángeles

En la empinada «Cuesta de las Monjas», calle Ramón y Cajal, de Villacarrillo se localiza la iglesia de Santa Isabel de los Ángeles. El edificio anexo al templo fue convento de clausura hasta 1737, cárcel pública durante la ocupación francesa y, a partir de 1884, hospital al que se trasladaron los servicios del antiguo Hospital de San Lorenzo. Hoy alberga varias dependencias municipales.

Su construcción parece que comienza en torno a 1576, y así los detalles y estilo la sitúan a finales del siglo XVI y comienzos del XVII. La planta es de una sola nave (de salón) con un coro alto al final y las bóvedas de la cubierta son de medio cañón. Las pechinas de ésta cúpula poseen frescos atribuidos al villacarrillense Escudero de la Torre. El retablo, dorado, posee columnas salomónicas del siglo XVIII.

La fachada es de piedra con sillares irregulares con una sencilla espadaña de tres cuerpos que se levanta en el ángulo noroeste de la misma. La portada, atribuida al arquitecto Juan de Aranda y Salazar (Maestro Mayor de la Catedral de Jaén y continuador de Vandelvira), rebosa un elegante clasicismo con una hornacina en la que se encuentra la imagen de piedra de Santa Isabel, titular de la iglesia.

En esta iglesia, el 25 de agosto de 1812, se llevó a cabo el solemne acto de jura de la nueva Constitución de Cádiz, «La Pepa».

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Cosiendo la historia de Villacarrillo. Amigos de la Historia luce sus mejores galas

Gran trabajo. Gran tarde. El esfuerzo, al final, mereció la pena. El Centro de Ocio de Villacarrillo acogió anoche este desfile, organizado por la Asociación de Amigos de la Historia de Villacarrillo, en el vimos pasar, por un alfombra roja, todos y cada uno de los trajes, vestidos, ropa interior y complementos de la historia de la vestimenta de nuestro pueblo: desde el siglo XV hasta la década de los 70´s. La idea, el desarrollo y el enorme trabajo de esta actividad ya lo hablamos con la presidenta de la asociación, Meme Martínez (entrevista que podéis leer aquí) pero queremos hoy destacar y agradecer el grandísimo trabajo que ha habido detrás de este desfile.

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Trajes y complementos, muchos de ellos elaborados a mano para la ocasión, otros rescatados de armarios de familias villacarrillenses que los han cedido para la el evento. Eso no es flor de un día. Hay muchas puntadas, ensayos, caracterizaciones, estudio…Y salió perfecto. Un desfile y modelos que supieron lucir, no solo los vestidos y trajes, también la época ya que hubo cierto toque teatralizado en algunas de las presentaciones. Cada traje iba acompañado por una detallada descripción y argumento de la época en la que se lucía el mismo. Labor que corrió a cargo de Mari Carmen Vicente y Francisco Coronado. Pero son solo algunos de los nombre propios. Hubo muchos más que no enumeramos por no dejarnos a nadie. Enhorabuena a todos/as porque ayer hicisteis un traje con la historia de Villacarrillo.

Nota: en los vídeos que os dejamos a continuación faltan algunas partes del desfile que emitimos en directo y que podrás ver en nuestra página de Facebook, Villacultura Villacarrillo.

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La historia de la moda en Villacarrillo se desempolva. Entrevista a Meme Martínez (AHISVI)

Estamos ante una de las actividades culturales más llamativas e importantes del año en Villacarrillo. Lo decimos con conocimiento de causa y nos proponemos a darle el cariz que de verdad se merece: profundizando en la idea, en su planteamiento inicial, su puesta en marcha y desarrollo a lo largo de los dos últimos años. Porque esto no es trabajo de un día, ni de dos. Es fruto de mucho esfuerzo por parte de la Asociación de Amigos de la Historia y una serie de colaboraciones que han sido fundamentales para que, por fin, este próximo sábado salgan de sus armarios un centenar de trajes de época; desde el siglo XV hasta los años 70. La historia de la vestimenta  en Villacarrillo toma forma, se hilvana, se desempolva y adquiere vida. El próximo sábado (22 de abril) en el Centro de Ocio a partir de las 20,00 horas. Como decimos son muchas horas de trabajo y ensayos detrás de esta propuesta y muchas las personas implicadas, desde modelos a Algazara Teatro.

Entrevistamos a Meme Martínez Moya, Presidenta de la Asociación de Amigos de la Historia de Villacarrillo.

-. Pregunta: ¿Cómo surge la idea de poner en marcha una actividad de este tipo, tan atractiva como complicada?

Respuesta: La idea parte desde la Asociación de Amigos de la Historia, más en concreto de Charo Mora, tesorera de la asociación, y su hija María José Brocal, hace un par de años.  En principio propusieron organizar un desfile con el objetivo de recaudar fondos para Amigos de la Historia. Aprovechando esta iniciativa decidimos darle un carácter histórico ya que nuestro colectivo basa su existencia y su trabajo en la conservación de nuestro patrimonio así como velar por nuestra historia.

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-. P: ¿Y cómo ha sido el proceso, desde esa primera toma de contacto, hasta llegar al día 22 de abril, fecha de su puesta de largo?

R: Muy largo, más de dos años y muchas vicisitudes. Había que diseñar los figurines concretándolos en un periodo de tiempo determinado; desde el siglo XV hasta los años 70, ya que a partir del siglo XV, en plena hegemonía de España como imperio, nuestro país impuso los patrones de la moda en Europa. Yo misma, apasionada de la moda, comencé a recopilar figurines y a estudiar la historia del vestido en diferentes épocas y así nos pusimos en marcha. Consultando fuentes de museos del traje en España o incluso New York.

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-. P: Pero hay otros trajes de Villacarrillo que no han sido confeccionados porque son originales, algunos con más de dos siglos de existencia. Verdaderas joyas…

R: Sí, algunos vestidos los confeccionamos a partir de fotografías antiguas de mujeres de nuestro pueblo y otros los hemos sacado, directamente, de los armarios de algunas familias de Villacarrillo que nos los han cedido amablemente para el desfile y para una futura exhibición a través de una exposición que pretendemos poner en marcha. El traje más antiguo, que va a desfilar el próximo sábado, lo encontramos en un armario de una familia villacarrillense que no sabía ni de su existencia, confeccionado hace dos siglos.  Pero en otros armarios hemos encontrado muchas prendas antiguas: desde los propios trajes a ropa interior, camisones, enaguas, corpiños, mantones de manila  o una capa de hombre del siglo XIX cedida por Fernando Mora Régil, que nos llegó desde Oviedo.  Hemos ido seleccionando verdaderas joyas cuya conservación ya es muy complicada porque la seda de la que están confeccionados es muy delicada y de difícil mantenimiento.

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-. Y luego están los trajes que habéis tenido que confeccionar vosotras mismas.

R: Llevamos una colección de un centenar de piezas, entre vestidos de fiesta, calle, visita, ropa interior, vestidos de los años 70, etc. Muchos originales y la mayoría confeccionados con telas de la época, o similares, que hemos buscado en mil sitios. Otros vestidos los hemos reformado nosotras mismas para adaptarlos a su tiempo. La mayoría de los trabajos de confección  corresponden a Charo Mora y su hija María José Brocal, así como Elvira López. Yo he sido la figurinista (directora de arte) y he confeccionado todos los sombreros a mano, todos los antiguos. También destacar que he sacado de mi casa la colección de zapatos de mi madre, de distintas épocas que ella conservaba siempre. También hemos conseguido complementos de los almacenes de deshechos de una fábrica.

-. Y una vez terminada esta actividad: ¿qué va a pasar con esos trajes? ¿Volverán a sus armarios?

Esperemos que no. Llevamos mucho tiempo reivindicando a las diferentes corporaciones municipales que se ponga en marcha un museo- o que nos cedan las instalaciones- para organizar uno en el que se puedan exponer no solo los trajes sino todo lo relacionado con la historia de Villacarrillo. De momento en septiembre queremos abrir al público una exposición con los trajes que desfilarán este sábado así como fotografías antiguas, en la Casa de la Juventud. Pero a largo plazo nos gustaría poder desarrollar ese proyecto museístico donde los vecinos y visitantes puedan disfrutar de la moda, los utensilios de labranza, muebles, menajes de cocina, juguetes antiguos…Piezas que forman parte de nuestra vida y de nuestra historia, algo que hay que mimar al máximo.

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Un desfile histórico para Villacarrillo. La moda desde el siglo XV hasta 1970

¿Cómo evolucionó la vestimenta en Villacarrillo con el paso de los años? Una manera de comprobarlo será esta: desde la Asociación de Amigos de la Historia de Villacarrillo se pone en marcha una iniciativa única en nuestro pueblo y de un calado importante ya que no ha sido poco el trabajo para conseguir elaborar los trajes y vestidos que lucieron las/los villacarrillenses desde el siglo XV hasta 1970. Ahí es nada. Ya tendremos tiempo de hablar con más profundidad de esta fantástica idea y de cómo se ha recuperado/elaborado los conjuntos que lucirán unas serie de modelos de nuestro pueblo muy conocidas/os por nosotros. El desfile se llevará a cabo el próximo 22 de abril, a partir de las 20,00 h en el Centro de Ocio de Villacarrillo.

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El nº15 de la revista AHISVI a punto de salir a la venta

A punto estamos de poder disfrutar de esta nueva edición de la revista, publicada en Villacarrillo, más esperada del año. Desde la Asociación de Amigos de la Historia ya se enuncia que en breve se podrá adquirir en la librería de costumbre. Se trata del número 15 cuya portada está presidida por la Casa-palacio de la Conchas. Una publicación que se ha retrasado algo más en el tiempo lo que ha beneficiado su contenido ya que éste se amplía y nos ofrece una variedad, más que suculenta, de temáticas relacionadas con nuestro pueblo y su historia. Además de la propia portada os dejamos con el sumario para que vayáis tomando nota de su contenido. Repetimos que en breve se podrá adquirir en las librería de Villacarrillo o poniéndose en contacto con la propia asociación.

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