Dos miradas con un único objetivo: dejar plasmada para la historia una de las fiestas más singulares y bonitas de España. El Corpus de Villacarrillo no es solo la mañana del domingo. El Cuerpo de Cristo procesiona por la tarde; privilegio concedido con el beneplácito de la Santa Sede y el Papa León XIII. Luis Gallego López nos deja unas instantáneas que pocos ven: el antes de ese día tan grande y que luce más que el sol. Los trabajos previos de centenares de vecinos de Villacarrillo que se afanan para embellecer las calles.
Luis García del Arco hace lo propio, pero con la procesión y las imágenes del Sagrado Sacramento. Formas, alfombras y elementos que se deshacen a su paso; pétalos de flores que llueven en primavera y hombres y mujeres devotos que acompañan en comitiva un trono de oro y plata, como el atardecer de Villacarrillo.

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