
Me ha costado mucho darle forma a este artículo. Lo reconozco. Y no es porque la llegada de los Reyes Magos a Villacarrillo ya la veamos lejana en el tiempo, aunque hayan pasado 10 días. Ya sabéis como pasa éste últimamente: termina Navidad y ya estamos pensando en Carnaval, que se da la mano con Semana Santa, ésta con el verano y así hasta completar un año. Años fugaces como nunca antes. Años vividos con prisa para los adultos; con el vértigo de lo efímero y que nos lleva a envidiar a los más pequeños de la casa, cuya vida es tan intensa que los días vividos se multiplican por dos. Somos la nada en un mundo que parece querer explotar. Una bola gigantesca que late como si fuera una olla a presión y que nos lleva a preocuparnos mucho por lo venidero, que se presume poco esperanzador.
Y de esperanza hablo hoy. Precisamente. De esperanza, de ganas de vivir y comerse el mundo; de magia e ilusión; de saber frenar a tiempo cuando las piedras del camino se convierten en gigantes. Gigantes, Sancho, que no molinos de viento. ¿Habrá algo más mágico que una Noche de Reyes? No, ¿verdad?
Esta última, la de Villacarrillo, nos dejó muchos mensajes ocultos ( o no) para el público en general que acudió a la cita. A saber: el frío no es elemento lo suficientemente poderoso como para no permitir que los niños y niñas de Villacarrillo disfrutaran de la llegada de los Reyes Magos. La Cabalgata salió y agradecimos al cielo su clemencia y a todas las personas que participaron en la marcha su predisposición y valentía por hacer felices a los niños. Desde trabajadores municipales al grupo Canela, que supo hacer arder la noche con su talento y talante. Desde el Centro Ocupacional La Algarabía a la Asociación Musical Cristóbal Marín, pasando por el Centro de Participación Activa de Personas Mayores de Villacarrillo, Lazos en Colores y los muchos voluntarios y voluntarias que dieron el corazón (y patatas fritas Domi) para que la sonrisa de los más pequeños no quedara desdibujada esa mágica velada. Noche dulce, además, con ese roscón gigante solidario de Panadería Prese.
Pero además de todo esto, estuvieron Sus Majestades, acompañados de su corte de pajes. Lógicamente. Y hubo uno, no vamos a decir cual, que nos llamó poderosamente la atención. Un Rey Mago que revolucionó la Cabalgata desde el minuto uno. Sus innumerables abrazos; su forma de escuchar a todo el mundo; las palabras precisas en el momento justo; la manera de cantarle las cuarenta a la propia vida…Un todo que, sin desmerecer el precioso trabajo de los demás, nos vino a decir que la vida mola y que es mucho más corta de lo que pensamos, por lo tanto hay que disfrutar de cada pequeño detalle. Nos dejó una carta, escrita de su puño y letra, en nombre de Melchor, Gaspar y Baltasar, para todos los niños y niñas de Villacarrillo, que dice así:
«Queridos niños y niñas ¡pero qué alegría volver a veros! El viaje ha sido larguísimo, pero, por fin, estamos aquí. Después de un año sin pisar Villacarrillo hoy, por fin, hemos podido venir a veros. No os podéis imaginas lo felices que estamos en esta noche, la más mágica del año. Teníamos muchas ganas de volver a inundar las calles de nuestro pueblo de regalos y caramelos y veros las caritas llenas de ilusión. Vosotros sois, sin duda, nuestro mejor regalo.
Queremos agradecer y enaltecer el comportamiento de todos vosotros que durante todo este largo año habéis sabido aceptar, comprender y esperar con alegría y optimismo esta larga espera. Debéis de ser un ejemplo en sociedad; un ejemplo de bondad y nuestra más firme esperanza de futuro.
Gracias por cuidar los unos de los otros, porque ese es el verdadero sentido de la Navidad. Es es del verdadero sentido del nacimiento de Dios y el mensaje de Jesús, Navidad debe ser siempre, todos los días porque Navidad es Dios y Dios es amor. ¿Sabéis cuando hay amor? ¿Sabéis cuando nos ponemos contentos? Pues cuando hay actos de bondad, cuando perdonáis rápido, cuando compartís vuestra merienda, un juguete; cuando abrazáis fuerte a vuestros abuelos, cuando les decís, te quiero. Cuando le decís, te quiero a papá o mamá; cuando ayudáis a los demás con los deberes o cuando ayudáis a los más débiles. También cuando salváis a algún animalillo desorientado, cuando sois amables…Ese es el verdadero sentido de todo. La fuerza más poderosa del mundo, la más mágica es el amor. Porque cuanto más se da, más se tiene.
Niños y niñas de Villacarrillo, tenéis que saber una cosa: sois la esperanza del mañana; la esperanza de un mundo mejor; más humano, con más luz, con más corazón, porque lo único importante es el verdadero amor.
Estaremos atentos a vuestras cartas y que no se os olvide dejarnos galletas y leche para nuestros camellos, cansados ya de tan largo viaje. Hasta el año que viene queridos niños. Os queremos mucho. No olvidarnos nunca.
BESITOS MÁGICOS de Melchor, Garpar y Baltasar.
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