
Cumpleaños: El cumpleaños es el aniversario del nacimiento de una persona, o incluso de una institución u organización. En este caso, lo centramos en esta última palabra: organización.
Familia: Grupo de personas vinculadas por relaciones de matrimonio, parentesco, convivencia o afinidad.
Integración: Es la acción de combinar o unir partes diferentes para formar un todo unificado. El término tiene múltiples aplicaciones, desde la integración de personas (social) o conceptos (intelectual) hasta la unión de sistemas informáticos (empresa) o el cálculo en matemáticas (integral).
Algarabía: Aunque la RAE define esta palabra como: griterío, confusión, jaleo, muchas personas que hablan a la vez…, me voy a permitir el lujo de añadir contenido a dicha definición. Algarabía, es, también, sinónimo de alegría y felicidad; la más hermosa y profunda que un ser humano pueda experimentar.
Queridos amigos y amigas del Centro Ocupacional La Algarabía: En primer lugar permitidme felicitaros por esos 40 años de vida. 40, que se dice pronto. Cuatro décadas de profunda y sincera revolución. Sí, tal cual. De aquellos primeros «experimentos» en la primigenia sede de la Casa de la Cultura, actual BPM Francisco Tudela, a la casa familiar, enorme y bien acondicionada, de la calle Cardenal Benavides. Un hogar; un refugio de personas, sin más etiquetas. Un espacio de libertad y proyección de las diferentes capacidades de tantos usuarios y usuarias que ven allí, en ese punto concreto, un espacio de crecimiento donde no hay diferencias; donde no hay barreras: físicas, evidentemente, pero sobre todo mentales.
¡Cuantas botellas descorchadas y por descorchar! No son brindis al Sol, hay mucho trabajo detrás para celebrar que gracias al esfuerzo de muchas personas: dirección, monitoras y monitores, voluntariado (algunos soplan velas desde el cielo), padres y padres, Manos Inteligentes, Ayuntamiento, etc., han conseguido acercar a la «normalidad» a muchas otras familias que no sabían del cometido real de La Algarabía, que no es otra cosa que hacer feliz a personas con diferentes capacidades. Tan fácil y tan difícil, a la vez.
Se superaron miedos, infinidad de prejuicios, se dejó de esconder al diferente, sí, aunque suene así de cruel; se buscaron (buscan) formas de avanzar en igualdad e integración; se trata a las personas sin paternalismos, esos que están llenos de desconocimiento…Gracias por abrirnos los ojos, por quitar vendas y abrir, también, ventanas a la luz de un futuro perfecto para quienes creían que no lo tendrían jamás, o quizá no así de bonito. Gracias por espolear conciencias, por no cejar en el empeño de seguir rompiendo tabúes. Gracias por seguir trabajando sin descanso para avanzar, porque no todo está hecho y quedan mil aspectos fundamentales para conseguir esa ansiedad igualdad de derechos: mayor porcentaje de empleabilidad para personas con discapacidad en el empleo público y privado; reforma de la Ley de Dependencia, que proteja más y mejor a nuestros vecinos, programas individuales de atención…
Gracias por ser y estar siempre. Por participar con tanto cariño en cualquier evento o campaña que se organice: Día de Andalucía, Carnaval, Cabalgata de Reyes, exposiciones o teatro…¡Ay, el teatro! Esto merece un punto y aparte ya que es una de las actividades más hermosas, emocionantes e integradoras del mundo. Mucho más en el vuestro. Como decía nuestro gran amigo común, Joaquín de la Hoz, voluntario y director de la compañía de teatro, La Algarabía, con décadas de trabajo a sus espaldas: «son ellos los que me hacen mejor persona a mí; son ellos los maestros, los que realmente me enseñan las cosas de la vida». No creo que pueda haber mejor definición. Clausuráis nuestro XXI Otoño de Teatro y estamos contando las horas para volver a veros disfrutar en el Coliseo.
Y gracias, por último, por haberme hecho sentir el hombre más feliz del mundo, aquel año; aquel Día de Andalucía en el que, según vosotros, yo era el voluntario del momento. Uno de los días más felices, repito, de mi vida.
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