Todos con zapatos nuevos, revisión del clásico de 1955 de Friedrich Dürrenmatt. Un texto impregnado de perversa comicidad, más lo primero con lo segundo, que nos habla de la vuelta, a su arruinado pueblo, de una vieja y poderosa dama y de como sus antiguos vecinos intentan salvar su propia existencia, casi, implorando la generosidad de una mujer que trae consigo, además de 1.000 millones para el diezmado pueblo, una maleta cargada de reproches y venganzas hacia un amor de juventud. Es aquí donde la obra plantea un examen de conciencia y la elección del beneficio propio colectivo a base de…(no vamos a desvelar más). Es digno de ver.
Lo que seguimos destacando de esta formación ¿aficionada? de Parla, con nuestra querida villacarrillense, Pilar Bermejo, es su capacidad de llenar el escenario sin demasiada parafernalia detrás. Y lo hacen con su presencia, sus voces bien proyectadas y de perfecta dicción, su vestuario, sus luces, sus sombras y una interpretación que bien vale los premios recogidos hasta el momento. Se nota a la legua que aman el teatro, que lo viven, como un hobby, sí, pero con el respeto que merece un montaje teatral y un público que, afortunadamente, cada vez es más numeroso en nuestro Coliseo cuando las compañías que nos visitan son de fuera. Los Hojalata sirven para disfrutar del buen teatro y para aprender la difícil tarea de interpretar textos tan densos; a personajes tan complejos y ricos en matices; saber cómo hacer que la historia resulte fácil de entender teniendo una duración tan larga. Enganchar y no soltar al espectador es una tarea muy complicada.

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