Tercera novela para este escritor de Bedmar y Garcíez afincado en Villacarrillo. Victoria, titulo de la misma, habla de amistad, sí, pero ¿de qué tipo y a qué precio? Gildo, es un apasionado de la escritura y se ahí su prolífica, aunque todavía corta, trayectoria literaria. Tras, ¡Viejos, los caminos! y Honestos, llega Victoria, todo un tratado sobre las relaciones personales entre niños, luego adultos, de distintas clases sociales y posicionamientos políticos. Una novela que se desarrolla en los últimos coletazos de la dictadura y en plena consolidación de la democracia en España y que ben podría extrapolarse a los tiempos que vivimos actualmente.
Sinopsis: Víctor es un niño no diagnosticado con síndrome de Asperger, que vive su infancia en un pueblo de España en los últimos años de la dictadura. Padece la incomprensión de sus compañeros de clase, excepto de Santiago, que lo defiende más que por comprenderlo, por afianzar su posición de líder y reforzar, aún más, el respeto de niño bien que ya tiene ganado. A esto se suma un maestro de la dictadura, que cree y trabaja por la diferenciación real de las clases sociales, aupando a los hijos de las familias acomodadas, abandonando y afrentando a los de las humildes. La relación de Víctor y Santiago se pierde por la necesidad de emigrar a la capital de la familia de Víctor. En la ciudad se le abren nuevas oportunidades y se forja su carácter reivindicativo con la participación de su padre y compañeros, en los movimientos sociales de los habitantes de Madrid, en los primeros años del afianzamiento de la democracia. Por cuestiones de trabajo, los dos amigos vuelven a encontrarse, con unas posiciones sociopolíticas enfrentadas. El desenlace de la trama genera que se precipiten los acontecimientos, en un final de la novela, muy acorde con posicionamientos y episodios políticos actuales.

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