Un acontecimiento especial y cargado de expectación ya que, por primera vez en las trece ediciones de Los Jueves de la Villa, la música celta será la protagonista. Eso sí, con una pátina muy especial, la que le dan desde esta formación comarcal, Betula Alma. Otro ejemplo de lo que es amar la música desde nuestro entorno más cercano. Germen villanovense para este proyecto en el que también milita nuestro querido Jesús Mañas Castillo. Musicazos que van a hacer que la noche de este jueves sea inolvidable. Formado en 2020, Betula Alma nace de la pasión por la tradición celta y la fusión de géneros musicales como el reggae, indie y rock, que aportan un toque único y envolvente a su sonido.

Betula Alma es un grupo musical que intenta transportar al oyente a un mundo donde la magia de la naturaleza y la mística de la música celta se fusionan. El nombre del grupo tiene sus raíces en el betula (nombre en latín del abedul), un árbol sagrado en la cultura celta, y el concepto de «alma», que refleja el deseo de conectar profundamente con la esencia de natural y espiritual de la música.
Pese a su corta trayectoria, cuentan con dos trabajos de estudio que pueden ser escuchados en plataformas de música. El primero de 2022, «Betula Alma – Volumen 1» y, el más reciente, «Batir de alas», grabado en 2024.
Betula Alma es una formación de músicos de nuestra provincia, teniendo su núcleo en la localidad vecina de Villanueva del Arzobispo. El grupo lo componen Víctor Ruiz (violonchelo y guitarra), Rafael Vílchez (guitarra, mandolina, banjo y buzuki), Juan Martínez (piano, trompa y fliscorno), Lorena del Árbol (flauta travesera) y Jesús Mañas (percusión).
Víctor, natural de Villanueva del Arzobispo, cursó sus estudios en el Conservatorio de Baeza y Jaén, donde consiguió el primer premio de Jóvenes Intérpretes. Compagina el violonchelo con otros instrumentos como el piano, la guitarra y la percusión. Ha participado en conciertos con la Banda Sinfónica Ciudad de Jaén, la Compañía Lírica Andaluza, o el rapero villanovense, Rafa Espino, en el Wizink Center de Madrid.
Rafael se une al grupo desde Jaén. Rafa es la versatilidad y el alma pensante del grupo. Su pasión y su curiosidad por la música celta hace que esta joven formación explore todo tipo de horizontes musicales y lo fusione casi con cualquier estilo. Rafa comenzó su carrera musical con la guitarra y, gracias a esa curiosidad, ha ido añadiendo instrumentos de cuerda a su repertorio.
Juan, de Villanueva del Arzobispo, finalizó sus estudios superiores en el Conservatorio Superior de Música de San Sebastián, Musikene. Su instrumento principal es la trompa. Al igual que otros miembros del grupo, es un músico muy versátil (fliscorno, trombón, piano). Ha formado parte de la Orquesta Joven del País Vasco, la Orquesta Joven de Andalucía, entre otras. En la actualidad, es el Director Musical de la A.M. Nazareno de Villanueva.
Lorena es natural de Jaén aunque reside en Villanueva y también cursó sus estudios de música en el Conservatorio Profesional de música de Jaén. Su instrumento principal es la flauta travesera, aunque también toca la guitarra. Es ese verso libre que todo grupo necesita, es la voz de Betula Alma, no solo en las presentaciones, sino en las canciones cantadas.
Jesús es el villacarrillense del grupo. Se unió en 2022 para añadir un ese punto que la percusión le aporta a la música celta. En la actualidad, reparte su tiempo en otras formaciones de la comarca como Bodas Castillo (junto a Juan y Víctor) y Vértigo, grupo de rock/indie villacarrillense.
La versatilidad de los componentes del grupo, la variedad de instrumentos, y los distintos aportes de cada miembro, hace que hayan recorrido todos los puntos de la provincia para compartir su música. Betula Alma ha participado en varias ediciones de la Noche de las Velas en Baeza y otras localidades; numerosas ferias medievales; conciertos de navidad, etc. En 2024 tuvieron el privilegio de tocar en el templo jiennense del indie, como es el Café Central de Baeza, para dar luz y color a la noche de San Patricio.
En definitiva, Betula Alma quiere trasmitir al público esa pasión y nostalgia de la música tradicional, de la de toda la vida, con la alegría y la chispa de otros ritmos, y que el espectador disfrute de un viaje por todas las emociones.
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