Si de teatro hablamos, específicamente, pocas experiencias, por no decir ninguna, hemos vivido en el Teatro Coliseo como la que nos ofreció el grupo local Embeleco, el pasado fin de semana. Los de Vicente Nieto rompieron la cuarta pared de un teatro poco dado a albergar “lo diferente”; lo que no está establecido dentro de unos gustos estándares que, en definitiva, son los que reclama la mayoría del público. Nosotros defendemos esa variedad necesaria; ese “placer” que da el vértigo de lo incierto; lo necesario para seguir aprendiendo en esta vida. El saber que hay algo más y que puede aportarnos mucho, a todos los niveles.

Laberintos, obra escrita y dirigida por Vicente Nieto, cumplió con varios objetivos: que el público conociera otras formas de entender el teatro o mejor dicho: que la afición supere el miedo a lo desconocido. Del mismo modo, Laberintos aborda, en varios espacios, temas tan actuales como inquietantes: la cara amable de los influencers, el lado oscuro de las relaciones y la salud mental; monstruos adorables, la codicia y el engaño, la soledad estando más comunicados que nunca, los que nos quieren vender la moto…Monólogos de peso y denuncia social y teatro de la improvisación. Todo un profundo revolú que aquí desvelamos a grandes rasgos. Muy valientes, eso sí. En Embeleco han sido muy valientes pues la propuesta no es nada fácil. Las tablas del director y del elenco lo hicieron fácil, digerible y perfecto para la nutritiva conversación posterior a la ingesta. Esos detalles/reflexiones del después que tan bien nos hacen.
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