Pregunta general: ¿Sabías que ser una persona caritativa reduce la ansiedad del sujeto que la practica? ¿Sabías que se trata no solo de un sentimiento de realización personal, sino que contempla la simbiosis, a través del agradecimiento mutuo, de quien presta ayuda y de quien la recibe? Conexión, lazos invisibles, comunidad, ayuda, conocimiento… ¿Quién podría ser un buen ejemplo, en Villacarrillo, de poseer tantos valores? ¿Quién? ¿Un Premio Ciudad de Villacarrillo?
Querido Ramón: Ante todo enhorabuena por ese reconocimiento tan bonito que te hace tu pueblo a través del Consejo de Participación Ciudadana y su tejido asociativo. Enhorabuena a ti y a las otras candidaturas presentadas que, a buen seguro, tendrán su merecido «Ciudad de Villacarrillo» más pronto que tarde. El futuro del Premio está asegurado, no hay desiertos a la vista y eso tranquiliza mucho porque sabiendo, como sé, de la cantidad de gente buena que hay en este pueblo, personalmente, me parece intolerable que este galardón se haya quedado sin ser otorgado alguna que otra vez.

Querido Ramón: La primera frase que me dices cuando llegas mi despacho: ¿cómo está este templo de la Cultura? ya se me ha quedado grabada para siempre y es por una razón muy sencilla: para mí, que creo sufrir el síndrome del impostor, que alguien con esa trayectoria me tenga en tan alta consideración me hace sentir bien, muy bien. Tu cercanía es propia de las personas verdaderamente inteligentes, que, considero, no son las que más saben de todo. Desde mi punto de vista, una persona inteligente es aquella a la que no se le nota; que es capaz de hacer partícipe de sus conocimientos a los demás sin que éstos se sientan inferiores o incómodos. Eso es ser inteligente y tú lo eres.
No voy a desglosar tu currículo, porque todo el mundo ya lo conoce: maestro, abogado, juez y parte, economista, historiador, amigo de nuestra historia, más que nada; guía, hombre religioso, creyente (de los de verdad) y, creo que por encima de todo esto, una gran persona altruista. Ese adjetivo es el que mejor define una personalidad tan marcada por un perfeccionismo digno de aquellos que ven más allá de lo terrenal. Y eso es mucho merecimiento para un premio como este que quiere reconocer los valores de los/as villacarrillenses que aman su pueblo y por el que trabajan con devoción y sin descanso. Gracias por todo lo que haces y harás. Gracias por acudir siempre que te hemos necesitado y gracias por acercarnos la fe, en el más amplio sentido de la palabra y de las cosas, a aquellos que, en algún momento de la vida, la hemos perdido en el camino.
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