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Abuelas libres, sabias y llenas de ternura. El maravilloso homenaje de Producciones Nati Villar

La búsqueda de la libertad; de ser uno mismo, una misma; de vivir una vida propia sin mirar ni a un lado ni a otro, solo al frente. Así era Carmela, la abuela de Nati Villar, la abuela más viajera del mundo que embarcó su corazón de circo para viajar por los 5 continentes. De cada uno de ellos se trajo una historia de vida y su nieta, Nati Villar, junto a «el hombre orquesta«, Manuel Martínez, son los encargados de darle vida en el escenario. Nati es una payasa nata (o una clown, como prefiráis) e hilvana esas historias con un hilo rojo (de los chinos) que dibuja una ruta mágica en una bola del mundo aún más mágica. La palabra, las canciones, las leyendas y los efectos especiales van tomando forma ante un público que fue perdiendo la timidez hasta convertirse en un personaje más.

Carmela era una mujer soñadora, un espejo en el que mirarse. Carmela sabía mucho de todo y absorbía conocimientos a la par que valores. Carmela era una abuela empoderada que gustaba de las cosas sencillas; Carmela adoraba a las personas con principios; a los desfavorecidos; soñaba con poner el mundo del derecho (del las); soñaba con charcas llenas de renacuajos de amor…

Fotografías de José Luis Martínez.

La maleta de mi abuela es un espectáculo para toda la familia, escrito, dirigido e interpretado con el corazón «del las«. Uno de los montajes del momento que ha viajado por casi toda la provincia llevando el teatro a rincones que casi no lo conocen. Una manera muy lorquiana de vivir y que hemos tenido la suerte de tener en el Coliseo.

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