“El Ático”: esa otra forma de conocer a nuestros vecinos y vecinas

Son tres: Fran Fernández Requena, Juan Palomares y Luis López. Los dos primeros son la parte vista: los que invitan, preguntan, ríen y desorientan a los personajes protagonistas. Luis se encarga de ordenar el “supuesto” caos que se origina en ese ático; recoge imágenes y sonido y le da la forma adecuada. Lo que en principio se iba a llevar a acabo a través de podcasts se ha ido convirtiendo (aún sigue evolucionando) en charlas más cercanas a la barra de un bar que a un programa para medios sociales, YouTube ante todo. No son entrevistas al uso, no son entrevistas, directamente. Son maneras de acercarse a personas, conocidas en nuestro pueblo, que, en muchos casos, no son habituales en medios de comunicación: desde amigos y amigas del trío (esta era la idea primigenia) a políticos, nuestros párrocos, baristas, deportistas y el propio alcalde, Paco Miralles.

Divertirse, ese es principal lema de este proyecto, también la única pretensión. Están a punto de irse a descansar unos meses, como los grandes. Quizá vuelvan en septiembre con una nueva temporada, como los grandes. Hay mucha tela que cortar y cosas que contar, así como cerveza para seguir haciéndolo. A nosotros nos encantan estas iniciativas, por eso hoy entrevistamos a dos de los protagonistas: Juan y Fran. Pasen y lean…

Nos disponemos a responder el cuestionario en el Mesón Casa Pegote durante una reunión de producción/liguilla nocturna.

¿Cómo nace la idea de El Ático?

Pues mira, de aquello que ahora no recordamos, pero estaba Fran recién regresado como okupa a casa de sus padres en Villacarrillo, éste decidió independizarse a lo que hoy conocemos como El Ático. El aburrimiento de ambos en esos días hizo que pasáramos mucho tiempo juntos en aquella chimenea y surgieran lo que a nuestro parecer eran charlas muy interesantes. Una de esas noches entre conversación, partidas del Rocket League y pollo deshuesado de Ramón Linares, a Juan le pareció bien soltar la siguiente frase: “Oye loco, ¿por qué no hacemos un podcast?”.

El resto ya es historia.

¿En qué se ha convertido este proyecto, tras las primeras experiencias/programas?

Para esta pregunta todavía, a día de hoy, no habría una respuesta firme, porque sigue cambiando cada semana. Podríamos explayarnos, pero ni nosotros tenemos tantas ganas de escribir, ni seguro que los lectores tantas de leer. Lo que sí podemos decir es que el “formato”, entre muchas comillas, ha cambiado una auténtica barbaridad desde aquellos primeros programas en los que llevábamos a nuestros colegas y, a esto responde Juan, no nos exigíamos antes como ahora. Fran piensa que tampoco es que nos matemos a exigirnos. Juan piensa que lo que pasa es que Fran sigue haciendo lo mismo. Lo bonito es eso que se nos ha dado una oportunidad para que pasen por el programa personas con las que nunca hubiéramos imaginado que fuera un placer charlar y tomar unas cervezas.

¿Qué invitado/a os ha dado más respeto a la hora de preguntar?

Sin ninguna duda, Don Andrés. Y no solo a la hora de las preguntas, si no ya el hecho de invitarlo, o no, creó un gran debate entre nosotros. Nuestras familias están muy vinculadas con la iglesia, cofradías, religión, etc. y quizás nosotros algo más despegados, no hay más que ver a Juan persinarse…

Sin embargo, sí podemos decir que fue una de las conversaciones en la que nosotros terminamos más sorprendidos gratamente por lo interesante que nos resultó conocer, aunque fuera un poco, a Don Andrés sin la sotana. De aquello recordamos el miedo, Fran dice miedo, que le daba los días previos a que Juan consiguiera gestionar aquello con ayuda de su tía. Juan acudió al pabellón mientras Fran jugaba al pádel para darle en un post-it el número del cura y ver como su cara se ponía blanca y no porque estuviera muy cansado, que también, algo sudaba.

¿Y el más divertido?

Para nosotros fue Óscar Mora. Fue de aquellos primeros que venía a pagar el pato porque no teníamos ni idea de lo que queríamos hacer, o más bien de lo que podíamos hacer. Óscar no es un personaje público como los que están viniendo ahora, es nuestro amigo. Nos sentimos muy seguros en ese momento, pero lo que nunca nos íbamos a imaginar es que podía estar tan suelto delante de las cámaras. Claro, también hay que incidir en que no esperábamos la repercusión que tiene esto ahora, por eso se trataron los temas que se trataron. Pero nosotros, con las visualizaciones y todo lo que conlleva el programa ahora, lo repetiríamos palabra por palabra y risa tras risa. Fue una tarde y una noche de edición muy muy muy larga, pero ganamos años de vida con tanta carcajada. Años que estamos volviendo a perder con tanta cerveza.

¿Ese ático es habitable?

Y tanto, Fran vive literalmente allí. Vino a Villacarrillo y duró un día en casa de sus padres. Se puso una cama y se montó lo que él llama una oficina para la que trabaja en la agencia de comunicación y diseño Capa Zero (guiño de publicidad, hecho) y hasta hoy sigue allí, desde marzo que se iba a ir a Málaga. No obstante, el Ático es multiusos, tenemos más camas abajo por si encarta (invitados al programa o no) y diferentes zonas recreativas en las que se realizan asiduamente actividades de ocio y reuniones coloquiales y dinámicas entre selectos grupos de personas. En invierno hacía bastante frío y tuvimos que hacer un crowfunding de leña para la chimenea, pero ahora es todo un lujo vivir allí y disfrutar de esa terracita, eclipsamos a los Chatos según el día.

¿Tiene espacio suficiente para acoger a tanto personaje?

Hasta hoy sí. Los que habéis visto y los que no. Llegó un momento, con las restricciones suavizadas, que pensamos incluso en llevar algo de público, las personas que nos dejaran e intentando cumplir las medidas. Pero la idea se nos fue rápido cuando vimos tal calentamiento de cabeza. Que la gente se suscriba a YouTube y cuando nos dejen ya haremos algo diferente.

Dadme tres razones para seguir y una para cerrar ese ático

Juan:

– Lo que descubrimos con la gente que traemos

– El post y el pre de las grabaciones

– La justificación del programa para reunir a amigos alrededor de esa mesa

Fran:

– Que podemos beber cerveza entre semana justificadamente

– La aceptación que ha tenido el programa

– Que todavía falta mucha gente que nos gustaría conocer un poco más allí

Para cerrar, la autoexigencia de Juan, el tiempo que nos quita y que no nos da un puto duro.

Contadnos alguna anécdota que no se haya visto

La primera entrevista que hicimos fue a un amigo que NUNCA se va a poder publicar por las barbaridades que soltó por la boca ese día. Como anécdota esto no sirve, pero es que no queremos perder la amistad que nos une. Mira, todo lo que pasa siempre detrás de las cámaras es infinitamente mejor que lo que luego publicamos. Fue el caso del programa con Andrea “Psk”. Grabamos ese programa desde las seis de la tarde a las 11 de la noche. Dos horas de imágenes de grabación en bruto. Llegó un momento en el que ninguno de los tres podíamos hablar, pero es que se nos fue de las manos. Éramos más mecedoras nosotros que los asientos que tenemos allí. Te podríamos contar mil cosas más sobre el programa, pero tenemos una reputada imagen que mantener.

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