La capacidad de sorprender es innata, siendo tan grata la profesionalidad de este grupo de teatro aficionado villacarrillense. Si el año pasado nos metieron en varios laberintos: físicos y emocionales, este 2025, los de Vicente Nieto, nos han dejado con la boca abierta y el corazón contento, pues ese maravilloso texto fue declamado en verso. Tal cual lo cuento.

La Compañía del Gato busca siglo es todo un alarde de imaginación y estilo; de buen gusto y cierto desvarío. El autor del texto y director de la compañía, Vicente Nieto, nos ofrece vivir una experiencia única: viajar a través del tiempo con este invento que es el teatro. Una vía mágica y muy creíble para cualquier fantasía de este tipo que gustó a más de cuatro; a cientos, a doscientos y a otros tantos.
Y hasta aquí mi capacidad de rimar.
La obra: Una compañía de teatro, del siglo XVII, apunto de representar una obra en un corral de su época, se ve inmerso en una especie vortex espacio-temporal que los traslada a la actualidad, concretamente al Teatro Coliseo. Todo «muy normal». Y hasta aquí podemos contar. Lo suyo es que algo tan bueno, de tanta calidad y sobradamente exportable no se quede en una sola función, o dos. El circuito de la escena aficionada provincial, tan pobre, a veces, de presupuesto y cierto riesgo, debería apostar por el teatro que se hace en el pueblo vecino, al lado de casa. Donde menos lo esperas salta la chispa y uno, que ha visto muchas propuestas escénicas, sabe bien que la calidad en «lo aficionado» es indiscutible en el 90% de los casos.
El texto es magnífico, como ya apunto arriba, pero sin la interpretación de los actores y actrices de Embeleco, podría haber caído en un agujero negro. Todos magníficos; todas magníficas. Desde las nuevas (y sorprendentes incorporaciones) a los ya habituales de la Compañía. Lo hacen, lo interpretan y te lo crees. Una comedia clásica que hizo ponerse en pie a un Coliseo entregado. Hubo oportunidad de disfrutar de dos clásicos; dos entremeses escritos por Lope De Rueda y Miguel de Cervantes: Las aceitunas y La cueva de Salamanca, respectivamente.
Y un guiño más a nuestra querida actriz, Mamen Camacho. Las excelencias interpretativas de «la Camacho» en este extracto de la obra:
«A quien ame el buen teatro
de corazón le deseo
que la vida le permita,
aunque sea una vez al menos,
ver cómo hace la Camacho
de su oficio algo bello».
Gato, se encarga de rendir este pequeño homenaje.
Nada más que añadir;
ya solo me queda descubrir
mi cabeza, quitándome el sombrero
con un deseo por cumplir:
que Embeleco vuelva el año venidero.
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