Iniciamos una nueva sección con un único objetivo: sanar escribiendo de las personas que hacen y deshacen dentro del entramado cultural, en particular, y social, en general, de nuestro Villacarrillo. Cartas de admiración hacia personas que sabemos que están pero de las que desconocemos, en su mayoría, el trasfondo de su trabajo y el esfuerzo que supone pelear para que todo salga bien en un mar en el que, muchas veces, hay que nadar a contracorriente.

Querida Alba:
Es necesario que nuestros vecinos sepan algo más de ti. Algo más profundo, con más recorrido, que ponga en valor el trabajo que desarrollas en pro de un Villacarrillo que cada día exige más y más; de un entramado cultural que también se va profesionalizando y que necesita de personas que sepan dónde hay que poner el oído o qué tecla se debe tocar para que todo luzca como se merece.
Pregunta general: ¿Sabéis cuantas mujeres trabajan en el sector del Sonido en España? Un sector masculinizado como éste solo tiene entre sus filas a un 5% de mujeres, según sindicatos. Mujeres que no solo deben lidiar con cierto recelo masculino y cuyas cualidades se ponen en duda, en muchos casos incluso se las tacha de que «no saben» sonorizar espectáculos. El machismo musical que no solo afecta a las técnicas de sonido e iluminación sino que lo vemos hasta en los carteles de los grandes festivales de música. Salvo excepciones, son muy pocas las mujeres que encabezan los mismos siendo sus propuestas tan válidas o más que las de sus compañeros de profesión.
Alba pertenece a ese 5% de mujeres valientes que, por amor a la música, se pusieron a estudiar la parte menos visible de la misma y la que, creo, menos se valora porque, y lo hemos visto en miles de ocasiones, cuando el espectáculo va bien ganan los que están a la vista; cuando el espectáculo sale mal, en la mayoría de los casos, la culpa es del técnico o de la falta de medios. Alba trabaja sin horas, sin aliento; Alba lo quiere todo perfecto; Alba ama la profesión porque, además, es músico, o música, como queramos utilizar el lenguaje inclusivo. Alba ha demostrado, sin desmerecer a nadie, que no hay temporal que le arranque la capa. Con ayuda y sin ayuda. Forma parte del elenco de profesionales que trabajan (o han trabajado) en el Teatro Coliseo y que son la envidia de muchos teatros de la geografía nacional. Así nos lo hacen saber la gran cantidad de artistas que han pasado por nuestro pueblo. No lo digo yo, que soy profano en la materia.
El 90% de las personas que se dedican al sonido e iluminación de espectáculos en España es autónomo con condiciones laborales que habría que estudiar y mucho. En el otro 10% se encuentra Alba, tras la acertada decisión del Ayuntamiento de Villacarrillo de contratarla formando parte de la plantilla, algo que muy pocos ayuntamientos han hecho en este país ya que, habitualmente, dichas tareas se externalizan. En Villacarrillo, siendo el Teatro Coliseo uno de los edficios municipales con más trasiego de actividades de todo tipo, se apostó por dotar de medios técnicos y humanos, un servicio vital para nuestro desarrollo como personas: la Cultura. Por eso, nuestro teatro está bien equipado, aunque hay que seguir mejorando en este aspecto, cuidado y con todo lo necesario para acoger eventos de mayor o menor producción. La culpa es de Alba, de su pasión, repito, por un trabajo muy duro y que requiere de mucho talento y talante.
Alba forma parte de un equipo humano, el del Ayuntamiento de Villacarrillo, saludos a Juan, que hace posible que seamos referente a la hora de organizar eventos. De su talento como guitarrista ya hablaremos otro día. Alba, Chema, Toto, Álvaro, Pepo, Rubén, Manuel, María o Víctor han dejado su huella en el Coliseo y forman parte de mi familia porque, además de profesionales, son grandes personas. Gente buena sin dobleces ni intoxicaciones de ningún tipo, político o social.
Vuelvo a hablarte a ti directamente: gracias Alba por todo lo que supones para Villacarrillo y que, espero, se te siga reconociendo como mereces.
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