Os dejamos con una nueva remesa de fotografías de nuestro colaborador, Luis Gallego López. En este caso mezcla la monumentalidad villacarrillense: nuestro patrimonio arquitectónico y el natural. La piedra, el olivar, panorámicas de Villacarrillo y unas puestas de sol espectaculares. Casi cegadoras.

Ahora que existe ese debate sobre la despoblación de las zonas rurales, ahora, repito, sería un buen momento para pararnos a pensar en el entorno en el que vivimos; en el privilegio de ser de este pueblo que, si queremos que siga vivo, deberíamos cuidar al máximo: creando oportunidades, a quienes corresponda, y aprovechando las que se ofrecen, que eso nos corresponde a nosotros. No vale de nada quejarse desde el sofá…Por cierto, las fotos son de Luis, pero el texto es mío (Manuel Jiménez).
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