Estamos, prácticamente, en el ecuador de este maravilloso ciclo de cine de verano y el rotundo éxito nos hace muy felices. En este caso —nunca mejor dicho—una imagen vale más de mil palabras y nuestra plaza de toros es un hervidero de gente con ganas de disfrutar del cine en pantalla grande y al fresquito de la noche. Quedan tres grandes películas, así que aún podéis vivir una experiencia que a muchos/as nos transporta a tiempos pesados donde la emoción, por cualquier cosa, primaba por encima de casi todo lo demás.

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