Conseguimos el cometido: llenar, de nuevo, nuestro Coliseo de arte. En este caso volvían a las tablas unos grandes amigos, Ángel Solana y Marcos Cruz con su Ballet de Linares. La excusa era la de ofrecer un espectáculo diferente relacionado con la Semana Santa. Una propuesta de la Concejalía de Cultura.  La danza, el flamenco y el sentimiento cofrade se dan la mano en este montaje que bajo el nombre de ‘Arte y Oración’ nos encogió el alma. El dinero recaudado en taquilla se destina, íntegramente, al proyecto del colegio Nuestra Señora de las Mercedes para ayudar a niñas huérfanas de una zona de Ángola. Mucho público que celebró la magia de lo que allí vimos: pasión, muerte y resurrección de Jesucristo hecha danza y saeta. Extraordinaria participación de una enorme saetera. Un proyecto que nació sin más pretensión que la de emocionar. Visto lo visto tendrán que hacer gira…

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