La vimos en obras de teatro como ‘Ocho Mujeres’ o ‘Comisaria especial para Mujeres’, ambas en nuestro Otoño de Teatro. Recuerdo perfectamente el impacto que me supuso verla actuar. Conocía de su afición a la escena pero nunca la había disfrutado en acción. Madera de actriz, como pocas. Y disfruté, sí, porque interpretaba de una forma muy natural y contundente. Su compañero, amigo y director de Embeleco, Vicente Nieto, supo sacarle partido a esa personalidad tan fuerte, tan segura y trepidante. Nuestro teatro aficionado llora su partida y reconoce su talento.

Los que estuvimos bajo su tutela, como profesora en el IES, también lamentamos su viaje, aunque entendemos su descanso, merecido tras tanta batalla injusta con la vida. Maleni era puro nervio y así lo manifestaba siempre: vitalidad, coraje, entereza y una capacidad de trabajo desbordante. Amaba la enseñanza, lo viví de primera mano. Amaba el teatro, lo sentí en nuestro Coliseo. Hoy, en este día especial para los muchos/as villacarrillenses que conforman el tejido teatral de nuestro pueblo, hemos querido rendir homenaje a su figura, a su arte, a su forma de enfrentarse a la vida—con sus dramas y comedias—una vida en la que fue primera actriz en un papel nada fácil que debería servir como ejemplo entre aquellos/as que montamos un drama por cualquier menudencia.

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